
Hacer vibrar al público desde el principio de un concierto, no es tarea fácil para un músico pero el Tingvall Trío lo consiguió en San Javier el pasado sábado, día 13 de marzo, con su concierto en el ciclo "Músicas del Alma". El "vini, vidi vinci" que dijera César, se hizo realidad casi al instante de termimar de sonar la primera pieza de un total de 13 que ejecutó esta formación con sede en la ciudad alemana de Hamburgo, desde donde crean y lanzan sus composiciones musicales en el marco del jazz europeo.
Su líder es el pianista sueco, Martin Tingvall, que está acompañado por el contrabajista cubano, Omar Rodríguez Calvo, y por el baterista alemán, Jürgen Spiegel. Cuentan con tres discos en el mercado el último de ellos, “Vattensaga” (“Historias del Agua”) es de reciente aparición. Pero con tan sólo sus dos primeras incursiones discográficas, “Skagerrak” y “Norr”, el trío logró acaparar la atención de muchos aficionados al género y, especialmente, de aquellos que gustan de “novedades” en este amplio mundo del jazz.
Tingvall Trío practican una hermosa y complicada “fusión” de ideas, estructuras, ritmos y sensaciones musicales. Pero lo hacen tan envidiablemente bien, que están siendo reconocidos en todos los lugares en los que actúan, o con la venta de sus discos, por el gran público. Su presencia en el XII Jazz San Javier fue toda una “conmoción” positiva para el público, que se entregó por completo a estos tres músicos provenientes de Suecia, Cuba y Alemania. La “comunión” entre ambos (músicos y auditorio) fue tan sólida, que muchos de los que disfrutaron de su actuación durante el pasado verano en el Parque Almansa pidieron su vuelta cuanto antes. Y lo más próximo era el ciclo de invierno “Músicas del Alma”, en el que Tingvall Trío ha logrado ejecutar el que, posiblemente, resulte el mejor concierto de su décima edición.
El último trabajo en disco, “Vattensaga” -cuyo tema conformó el segundo de un total de 13 interpretados, en el que el contrabajista, Omar Rodríguez, además de hacer una demostración “sencilla” de sus conocimientos musicales y magistratura interpretativa, tan sólo le faltó “sacar a bailar“ a su instrumento como si de una dama se tratara-, fue la base de una actuación limpia, divertida y arrolladora. A partir de esa pieza, la cautividad de todas nuestras almas fue total y absoluta, porque estos tres músicos poseen la capacidad de tan pronto ser un bloque compacto, como transformarse en tres solistas con absoluta libertad de acción. El concierto ganaba en “climax” musical y aparecieron otras creaciones como “Valsang”, Mustasch”, “Hajskraj” o el “Canto de la Ballena” en el que, una vez más, Omar Rodríguez demuestra su habilidad interpretativa con el arco y el contrabajo en una clara imitación del canto del mamífero marino.
Tingvall Trío practican una hermosa y complicada “fusión” de ideas, estructuras, ritmos y sensaciones musicales. Pero lo hacen tan envidiablemente bien, que están siendo reconocidos en todos los lugares en los que actúan, o con la venta de sus discos, por el gran público. Su presencia en el XII Jazz San Javier fue toda una “conmoción” positiva para el público, que se entregó por completo a estos tres músicos provenientes de Suecia, Cuba y Alemania. La “comunión” entre ambos (músicos y auditorio) fue tan sólida, que muchos de los que disfrutaron de su actuación durante el pasado verano en el Parque Almansa pidieron su vuelta cuanto antes. Y lo más próximo era el ciclo de invierno “Músicas del Alma”, en el que Tingvall Trío ha logrado ejecutar el que, posiblemente, resulte el mejor concierto de su décima edición.
El último trabajo en disco, “Vattensaga” -cuyo tema conformó el segundo de un total de 13 interpretados, en el que el contrabajista, Omar Rodríguez, además de hacer una demostración “sencilla” de sus conocimientos musicales y magistratura interpretativa, tan sólo le faltó “sacar a bailar“ a su instrumento como si de una dama se tratara-, fue la base de una actuación limpia, divertida y arrolladora. A partir de esa pieza, la cautividad de todas nuestras almas fue total y absoluta, porque estos tres músicos poseen la capacidad de tan pronto ser un bloque compacto, como transformarse en tres solistas con absoluta libertad de acción. El concierto ganaba en “climax” musical y aparecieron otras creaciones como “Valsang”, Mustasch”, “Hajskraj” o el “Canto de la Ballena” en el que, una vez más, Omar Rodríguez demuestra su habilidad interpretativa con el arco y el contrabajo en una clara imitación del canto del mamífero marino.
El agua es un elemento importante en la vida de Martin Tingvall, porque una parte del año reside junto a los lagos y el mar en el Sur de Suecia. En consecuencia, no nos debe extrañar que sus creaciones tengan cierto halo de elegías musicales, de bellas baladas nórdicas que a muchos de nosotros nos fascinan removiendo nuestra imaginación “infantil” de cuentos de vikingos y dioses poderosos. Martin Tingvall posee ese “don” creativo y junto a él, el contrapunto caribeño de Omar Rodríguez Calvo que se complementan, ambos, con los ricos matices milimétricamente introducidos en esa “fusión” musical, por Jürgen Spiegel.
Este concierto de “Músicas del Alma” ha superado con creces –y ya era difícil-, al que nos regalaron hace unos siete meses atrás. El crecimiento musical de Tingvall Trío en este breve espacio de tiempo es evidente y así lo han hecho constar en la población murciana de San Javier. Tal y como queda reflejado en la última foto que publico (hecha en el "backstage" por nuestro común amigo, Goio Villanueva), a Sebastián Mondéjar, Miguel Ángel Rodríguez "Monda" y al que suscribe acudimos a camerinos nada más finalizar la actuación, para felicitar y hablar un poco con estos tres MÚSICOS. ¡"Chapeau"!
De esta décima edición, nos resta esperar poco más de un mes para volver a disfrutar de toda una Dama de la Música de Brasil: Leny Andrade y la Sambop Band. La cita es el próximo día 24 de abril, en lo que promete ser un broche de muy alto “standing”. Para leer más pincha aquí
Salvo la última foto, el resto son obra de Marta Pinilla Aldaraví.
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