Porque no recuerdo si lo he indicado alguna vez, pero este Festival de San Javier está considerado no ya como uno de los importantes de Europa, sino del Planeta. Hoy por hoy, muchos músicos del género no ocultan su "entusiasmo" por tocar en San Javier, antes que en otros puntos de España o el continente europeo. Y buena parte de ese prestigio ganado a pulso, año tras año, se lo debemos a su director y su equipo. Es obvio que también, a los diferentes Equipos de Gobierno del ayuntamiento por su decidida apuesta sin la que, probablemente, esta realidad internacional que es Jazz San Javier no lo sería. Por todo ello, nuestra enhorabuena y nuestro agradecimiento a todos los implicados por haber logrado que San Javier hoy esté colocado en el mundo del jazz. Pero vayamos, ahora, con la clausura de esta edición número trece (no somos supersticiosos).
La primera parte de esa clausura corrió a cargo de la cantante escocesa, Carol Kidd, que en su primera visita a San Javier hizo un repertorio para triunfar desde la primera nota, como así fue. Es una mujer de unos 60 y... largos años, pero con un espíritu jovial, menudita pero potente y simpática donde las haya. Para mí, Carol Kidd resultó "gente Dyck": sin complejos. Y no los tiene porque con su alta profesionalidad puede acometer cualquier contratiempo que pueda surgir. Nada más comenzar, se ganó al público que llenaba el auditorio del Parque Almansa, con una "arrolladora" versión de "Georgia on my mind" que nos dejó "boquiabiertos"; al menos a mí. Porque no es "habitual" que una voz con tantos años físicos, se mantenga tan bien afinada y potente como la de esta mujer.
Pues estábamos en el comienzo y si la cosa iba a ser así, menudo espectáculo que nos esperaba. Así fue, en efecto. Arropada por un sensacional cuarteto -que mantiene muy cerquita de ella, como si estuviera tocando en un clásico club de jazz-, compuesto por el pianista, Brian Kellock; Nigel Clarck, a la guitarra; Mario Caribe da Rocha, en el contrabajo, y el baterista, Michael Bradley, la premiada baladista planteó un concierto repleto de "swing", que iba endulzando a ratitos con esas baladas que le han valido varios premios y el ser considerada como "la mejor intérprete de baladas del Reino Unido". Así, realizó una parte más "íntima y sosegada" con el guitarrista Clark primero y con el contrabajista Caribe después, a través de piezas como "Moon river", "You don't know me" o "The shadow of your smile".
Y entre medias, temas cargados con un tremendo "swing", arrolladores (ya digo), como "It never entered my mind", "I've got you under my skin (increíble su versión)", "Bye bye blackbird" o "Day in, day out". El público (había mucho británico entre el aforo, que habían hecho largas colas horas antes de que se abrieran las puertas del auditorio) se encontraba muy compenetrado con Carol Kidd y sus músicos, que habían logrado esa comunicación entre ambos desde el primer compás. Los estándares continuaron sonando en la voz de esta escocesa universal, como el que los hermamos Gershwin compusieron en 1927 para un musical de Broadway titulado "Funny face": "S' wonderful". O esa otra pieza de Harold Arlen "Happiness is just a thing called Joe", antes de finalizar su actuación con "It's alright with me". El auditorio, puesto en pié, aplaudía sin cesar a Carol Kidd y su grupo, al tiempo que demandaba un bis.
La cantante británica accedió con gusto a ello y acabó su paso por Jazz San Javier como mandan los cánones: con el no menos conocido blues "Kansas City". Soberbia, Carol Kidd.
El público, tanto el británico como el nacional, se había convertido al "carracknismo" e integrado como parte del grupo acompañando, en algunos temas, con sus palmas y coros. Espectáculo en estado puro, para vivir una noche de verano de ensueño, mejor música e inolvidables sensaciones. Paul Carrack alternaba piano, órgano y guitarra, según las canciones que iba desplegando todo su potencial. Temas como "Satisfy my soul", "Heart of the city", "Just four tonite" o una auténtica "fiesta funky" con "Better than nothing", en la que la sección de vientos de la banda hizo un trabajo "perfecto".
El grupo estaba que "se salía" y para calmar un poco los ánimos, Carrack dio paso a dos piezas fusionadas: "Memory" y "Silent". Tras ello, se acabó la tregua y vuelta al "frenesí" y al ritmo con "Living years", "Walk in room" o ese otro icono de Carrack , "How long", aparecido en 1997. Era el delirio general de un auditorio que no deseaba que aquello acabase. Por ello, se insistía con silbidos, aplausos y gritos de "más, más", hasta que el grupo regresó al escenario para dejarnos su clásico "Over my shoulder", que todos coreamos y silbamos. Y como no parecía suficiente para un auditorio que no tenía compasión, Paul Carrack nos evocó a un recordado Marvin Gaye, a través de uno de sus éxitos: "What's going on". Fue un final apoteósico y muy apropiado para el ambiente que se respiraba en toda la sala.
En definitiva, que la clausura del XIII Jazz San Javier fue de "Platino", para una edición que en palabras de su director -y en las de muchos de los que acudimos cada noche a disfrutar de su programación- será difícil de superar, a pesar de todas las dificultades que ha tenido que vencer antes, durante y, suponemos, que al realizar balance general de intendencia.
Tan solo agregaría una cuestión, para que la organización (y este apartado va dirigido más a los políticos) lo tenga en cuenta: este año (¿también la crisis o son otras cuestiones?), las luces y el sonido no han acompañado mucho. Desde el primer día hubo que salvar diversas dificultades, algunas de las cuales no se lograron del todo. Hasta esta edición, ni los fotógrafos ni los medios audiovisuales se habían quejado de las luces y el sonido. Este año, sí. Y otro ruego para futuras ediciones en cuanto a los compañeros de 7 Región de Murcia (la TV autonómica): Por favor, que le indiquen a sus cámaras de escenario que no vuelvan NUNCA JAMÁS, a ser los ¨protagonistas" de las fotos diarias. Los protagonistas son los músicos. Los cámaras deben ser "casi invisibles". Muchas gracias por ello. Y a todos, desde estas crónicas que han intentado reflejar una realidad, gracias por seguirlas.
También, mi más sincero agradecimiento a MARTA PINILLA ALDARAVÍ, por sus fotos diarias, así como a mi buen amigo, GOIO VILLANUEVA, que me ha proporcionado las foticos que he colocado en la columna de la derecha, aunque alguna aparecerá también de Marta. Y, sobre todo GOIO, gracias por tu enorme sentido del humor, tan necesario en los momentos difíciles que a lo largo del mes hemos pasado todos durante algunos conciertos, incluido tú. Eres un "fenómeno" de persona.