
Don Juan Carlos destacó, entre otras cuestiones, que "fomentar la creación artística y cultural es una de las maneras de cohesionar a la sociedad y proyectar al país en el exterior"; tarea a la que Sus Majestades han reiterado su apoyo inequívoco.
En nombre de los premiados habló el cantante, Miguel Bosé, quien pidió a las autoridades y a la sociedad que "no les dejen huérfanos ni desamparados ya que son como el aire. Por ello, cuando respiren acuerdense de nosotros -subrayó Bosé- porque para bien o para mal, los artistas somos necesarios como el aire ya que, además de mantener la vida, la da. Miguel Bosé pidió a todos "apostar por la Cultura sin vergüenza, sin diferencias, sin fronteras, sin banderas, sin miserias y con orgullo". Estoy bastante de acuerdo con esto último, así como de la concesión de una de esas Medallas al músico de jazz, Pedro Iturralde.
El saxofonista navarro es toda una leyenda viva del jazz español, que durante la XI edición del Festival de Jazz de San Javier así lo constató, en las casi dos horas que duró su concierto. Iturralde, junto a otros nombres como Tete Montoliú o "Regolí" por citar algunos, abrieron puertas exteriores para que esa enorme corriente entrara en España lenta, pero sin pausa alguna durante varias décadas y hasta nuestros días.
Las primeras páginas internacionales del jazz español fueron escritas por estos músicos entre los que se encuentra el saxofonista, Pedro Iturralde, a quien el Ministerio de Cultura, ahora, ha reconocido su labor durante las últimas seis décadas. No puedo, por menos, que alegrame inmensamente de este reconocimiento a uno de los auténticos Maestros del Jazz en España. Y doble alegría, porque la distinción le llega en vida; como se deben hacer estas cosas y no esperar a que uno ya no se encuentre entre los vivos.