El pasado día 24 de abril del año en curso, se nos estropeó la clausura del ciclo "Músicas del Alma" que cada invierno organiza el ayuntamiento de San Javier. Pero a cambio, los que gustamos del jazz ganamos la posibilidad de poder ver y escuchar al cuarteto internacional creado en tierras de Holanda (donde reside buena parte del año), de nuestro saxofonista, Patxi Valverde. Y digo "nuestro", porque así es como se despedía antes de la última pieza: ""... sois un público estupendo. Muchas gracias por venir, de vuestro Patxi Valverde". Y doy fe de que es así. Patxi es murciano pero, además, es persona asequible y cercana; amigo de sus amigos y excelente músico que ya tiene casi pergeñado un cd con temas propios, del guitarrista de Yacarta; del bajista rumano o de su baterista norteamericano. Y están muy bien construidas esas creaciones y suenan aún mejor. La cosa fue con sigue.Henos en Las Torres de Cotillas, Sebastián Mondéjar y Clara, su esposa; Miguel Ángel García "Monda" y Fuensanta (mi esposa) y el que suscribe, al término de la actuación del grupo murciano, Traffic Jam, en el I Festival Internacional de Jazz Cotijazz, organizado en esa población murciana. Decidimos irnos a tomar un bocado rápido al recinto de las Peñas Huertanas que ahora regenta otro músico y amigo, Ángel Meca, al objeto de hacia las once y media de la noche dirigirnos hacia el MUSIKJAZZ, en los bajos de la Plaza de Toros de Murcia, para presenciar el concierto allí programado a cargo de Patxi Valverde Quartet. Y así se realizó.
Cuando entramos en el local acababa de iniciarse la actuación y aquel sonido conjuntado y compacto me atrapó al instante.
Las piezas que sonaban eran temas de Shorter, Valverde o de sus otros tres compañeros. Las de cosecha propia no tenían nada que envidiar a las ya conocidas por el público adicto al jazz de autores consagrados; de verdad. Hasta Valverde ha compuesto una excelente pieza, con motivo del desastre internacional causado por el volcán islandés, en los aeropuertos europeos. Por fin, Murcia tiene un músico de jazz internacional. Posee versatilidad, fuerza, imaginación y adopta las formas de las viejas escuelas jazzísticas. El sonido de este cuarteto multicultural es compacto y limpio, amén de serio; muy serio y con una altura que para sí querrían muchos. Y sin embargo, apenas una veintena de personas nos dábamos cita en los bajos del coso taurino de La Condomina. ¿Qué pasa con el jazz en nuestra región y, más en concreto, en su capital?
Comentaba con Sebastián y Monda que posiblemente había faltado difusión del concierto. Tal vez, muchos no supieran que Patxi Valverde actuaba en MUSIKJAZZ. O tal vez, muchos no fueran por aquello de que "¿Patxi Valverde? ¡Ah, que es murciano...!" Si fue esta última circunstancia, no tenemos perdón. Porque aún continuamos siendo gente con complejos. Para los que no le conozcan o le hayan visto poco o, simplemente, crean que por ser de aquí no tiene la "altura" que otros nombres nacionales o internacionales les diré que este cuarteto internacional del saxofonista murciano, Patxi Valverde, tiene más altura que otras formaciones nacionales e internacionales que el que suscribe ha escuchado a lo largo de su vida (ya son 54 años). No acabo de explicarme cómo los festivales de jazz que se organizan en esta comunidad autónoma llamada Región de Murcia, no le han incluido ya. Me resisto a pensar que los responsables de esos festivales tienen prejuicios. Amigos organizadores: el Patxi Valverde Quartet merece una o varias actuaciones en los festivales de jazz murcianos. Bueno, en el Cotijazz lo hicieron el pasado día 25 de abril. Pero ha sido el único, hasta el momento.
Tan solo les pido que se interesen por Patxi Valverde. Escúchenlo en directo, en las diferentes y numerosas ocasiones que se acerca por Murcia, o esperen a que tenga su cd grabado. Y, naturalmente, olvídense de prejuicios tontos porque es murciano. Verán cómo se unen a mí, en esas apreciaciones que aquí he descrito. Lo digo con toda sinceridad, porque este Patxi Valverde es NUESTRO.
Las fotos son gentileza de Sebastián Mondéjar.














