martes, 10 de julio de 2018

DECONSTRUYENDO A METHENY EN JAZZ SAN JAVIER

El guitarrista norteamericano gira por el mundo reinventándose y dejando a los aficionados pegados a sus asientos, durante dos horas y media.

Pat Metheny sigue siendo ese músico grandioso que insertó en el jazz un huracán de frescura, complejidad y lirismo.

Pat Metheny en su regreso a Jazz San Javier.

Los músicos que crean una obra muy extensa a lo largo de su trayectoria acopian una gran cantidad de composiciones con las que, posteriormente, pueden escoger varios repertorios y configurar con ellos giras de largo recorrido. Uno de esos músicos del siglo XX y del que vivimos ahora, el XXI, es el guitarrista norteamericano Pat Metheny, de 63 años, que ha hecho un alto en su camino como creador para escoger un repertorio de sus años más repletos de producción, revisar esa selección y ponerla, de nuevo, en valor. ¿Cómo lo ha hecho? Pues con un formato reducido (recuerden aquello de que “menos es más”) en cuanto a la formación con la que pisa escenarios del mundo en este 2018, como el de Jazz San Javier, en el que sólo ha conservado a su baterista mejicano desde 2002: Antonio Sánchez. La contrabajista y bajista es una joven de Malassia llamada Linda May Han Oh, cuenta con 33 años, que obtuvo su formación musical en Australia y posteriormente se trasladó a Harlem, el barrio neoyorkino, en el que reside. Y el pianista británico Gwilym Simcock, de 39 años, que está considerado como un experto en indeterminar el límite de la música clásica con el jazz.

El pianista británico Gwilym Simcock sabe fusionar las escalas clásicas con las de jazz, sin que puedas notar la frontera entre ambas.

Con esta formación clásica en el género, Pat Metheny está recorriendo medio mundo para ofrecer, con otra mirada musical, algunos de sus primeros temas registrados en sus 45 discos grandes, a los que ha dado un tratamiento acústico sin aquellos arreglos de su grupo en los que había muchas percusiones, voces corales, silbidos y, en suma, grandes arreglos con una formación de entre siete a nueve instrumentistas. Ahora es un trío clásico de jazz (contrabajo, piano y batería) mas sus guitarras prácticamente tal cual (sin muchos pedales) y su guitarra sintetizada que es un sonido inequívoco de Metheny.

Metheny interpretando con su guitarra sintetizada.

Su comienzo fue en solitario, con su guitarra Pikasso de 42 cuerdas (podríamos, en términos simples, decir que es una guitarra tuneada) de la que saca preciosos sonidos de bandurrias, arpa, guitarra acústica… “Into the dream” era el comienzo de dos horas y media de concierto ininterrumpido, en las que Metheny y su grupo Unity iban a realizar un recorrido por algunas de las composiciones, insisto, que el guitarrista ha hecho desde finales de los 70 a nuestros días. Una vez todos en el escenario, los cuatro músicos iniciaron un despliegue de sabiduría, entusiasmo y generosidad musical que los aficionados que se dieron cita en el auditorio del Parque Almansa –por cierto, repleto- supieron ir agradeciendo durante el concierto.

Hubo títulos como “San Lorenzo”, una versión magnifica de “James”, ejemplo de deconstrucción de la que dejó constancia el norteamericano, con un auditorio atentísimo sin perder detalle alguno de las evoluciones que el cuarteto desarrollaba en el escenario. Era la comunión entre artistas y público, con una solemnidad de libro. Y es que la música de Pat Metheny precisa de toda la atención de quien la escucha. En ocasiones –y se pudo comprobar en alguno de los asistentes-, no es fácil seguir ese manantial de notas y fraseos que fluyen desde la mente del norteamericano a través de sus dedos de la mano izquierda, con el ritmo de la derecha o la ejecución de negras, corcheas o semicorcheas de la derecha. Pero al final, el resultado es bello aunque para algunos, insisto, en ocasiones no sea tan elocuente (tiene que haber de todo).

La contrabajista de Malassia, afincada en Nueva York, Linda May Han Oh. Aquí la vemos con el bajo eléctrico.

El repaso por su amplia producción iba desgranando algunos de los temas más popularizados como “Minuano”. Uno de los momentos más íntimos que se dieron en este regreso de Pat Metheny a Jazz San Javier fueron los que protagonizó el guitarrista, a dúo, con cada uno de sus compañeros de viaje. Linda May Han Oh es una magnífica contrabajista, que domina su instrumento y ejecuta con absoluta limpieza. Gwilym Simcock, lo indiqué antes, no es Lyle Mays, sin embargo sabe desenvolverse por el gran cola con una soltura envidiable mezclando (es una de sus especialidades) las escalas de clásica con las de jazz de manera impecable y sin que casi lo notes. Pero tal vez el más esperado fuera el que ejecutó con el mejicano Andrés Sánchez a la batería, con el que lleva desde 2002 (16 años ininterrumpidos) haciendo una versión muy sensorial de “Question and Answer”, en la que el mejicano desplegó su Magisterio sacando toda clase de sonidos a su amplio set. Por cierto, desde mi posición, un tanto privilegiada, pude observar con total nitidez la concentración de Andrés Sánchez en la ejecución de esta pieza (aunque la tuvo en todas), al ser co protagonista de la misma. Como he escrito antes, magistral. Mi más profunda admiración hacia él.

Andrés Sánchez es el baterista mejicano que lleva 16 años ininterrumpidos acompañando a Pat Metheny y una de las piezas clave de su sonido.

Un par de bises (el primero, de nuevo, Metheny con su guitarra Ibanez) para después finalizar con el cuarteto (Linda May tocó con el bajo eléctrico) y su “Song Of Bilbao” lograba, una vez más de las varias que se dieron en el concierto, levantar a dos mil almas de sus asientos aplaudiendo y rindiendo el mejor de sus homenajes a esta ya leyenda de la guitarra y de la música. Pat Metheny se mostraba agradecido con humildad, como siempre lo ha hecho y dando las gracias en español. El guitarrista norteamericano recibió, durante el pasado mes de abril, el Premio Jazz Master Awards, que concede la Dotación Nacional para las Artes (la NEA) cada año, en homenaje hasta siete músicos de jazz y que suele concederse en la parte final de una carrera musical o de muy extensa trayectoria. Es el más alto honor que los Estados Unidos otorgan para un músico de jazz. Bien, pues en esta edición de 2018, junto con Dianne Reeves, Joanne Brackeen y Todd Barkan, Pat Metheny ha sido galardonado con esta máxima distinción. De sus palabras en dicho acto, me gustaría destacar unas cuantas que definen a este músico. Entre otras cosas, Pat Metheny manifestó que “cuando veo la comunidad de músicos reconocidos históricamente por esta distinción veo un hilo común; un compromiso total con la creatividad, un compromiso para representar quiénes son y de dónde vinieron con honestidad, integridad y alma, un compromiso para traer un sonido al mundo que refleje su propia experiencia personal e individual.
Para mí, esa misión es el objetivo central en esta música, y mi objetivo siempre ha sido hacer todo lo posible para tratar de cumplir esa aspiración. Qué privilegio ha sido vivir una vida dentro de esa música”.

El privilegio de poder presenciar un concierto de Pat Metheny es impagable, por su grandeza y genialidad aportada a la música en general y al jazz en particular. Como recordaba la Presidenta de la NEA, Jane Chu, “Metheny reinventó el sonido tradicional de la guitarra de jazz, aportando un nuevo potencial sónico al instrumento, a la vez que ofrece una profunda reserva de intuición y musicalidad improvisadas. Si bien su música se resiste a cualquier descripción fácil, sus composiciones cubren una amplia gama de configuraciones, desde el jazz moderno hasta el rock, pasando por el country y el classical”. Los que tuvimos la suerte de poder verle y escucharle el pasado 6 de Julio en el XXI Jazz San Javier estaremos eternamente agradecidos por haber sido testigos de una parte de la Historia del Jazz Moderno. Gracias, Pat.

Todas las fotografías son obra de Goio Villanueva. Si pinchas en su nombre puedes visitar su web y blogs.


 
El cuarteto al completo, durante su concierto.

lunes, 9 de julio de 2018

SWUINGEANDO CON LAS DÓMISOL SISTERS & SEDAJAZZ SWING BROTHERS


La primera parte del concierto fue instrumental, para que la Sedajazz nos introdujera en el ambiente de aquellas salas de baile de “lindy hop” o “charleston”.
Más tarde, las voces de las Dómisol Sisters convirtieron las salas de baile en salones de conciertos de aquellos años 30 y 40, sobre todo, en los que los propios norteamericanos comenzaban a descubrir su amplio catálogo musical que refleja muy bien la serie de TV “Epic”.


Sedajazz Swing Brothers y los bailarines, ambientando el comienzo del concierto.

Las modas van y vienen. Tal vez para que recordemos que en otros tiempos, las cosas, los comportamientos o la música eran diferentes. Y eso es lo que ha ocurrido en la Plaza de España de San Javier, durante la tercera jornada de la presente XXI edición de su festival de jazz (la primera de los cuatro conciertos que se celebran fuera del escenario oficial), con las Dómisol Sisters y Sedajazz Swing Brothers. Un concierto que nos trasladó a las décadas de los años 30 y 40 en plena efervescencia del “swing”, cuyos protagonistas principales fueron las orquestas de músicos como Benny Goodman, Artie Shaw, Tommy Dorsey, la del baterista Gene Krupa o Count Basie y Glen Miller por citar unas pocas. Éstas y muchas más hacían las delicias de los norteamericanos en aquellas salas en las que la música y el baile se fusionaban en ambientes verdaderamente frenéticos. Y cuando se incorporaban voces como las de Anita O’Day, Peggy Lee, la entonces jovencísima Ella Fitzgerald o Helen Forrest el disfrute era absoluto y aquellas melodías se convertían en pequeños himnos, en iconos del momento que han perdurado en el tiempo. Voces que no solamente eran solistas, sino tríos cuartetos y hasta quintetos vocales cuyas armonías en sí ya bastaban para crear una banda. Y ahí aparece este cuarteto valenciano, Dómisol Sisters, que emulan a aquellas formaciones vocales como las Andrews Sisters o las Bowell Sisters por citar dos de las más destacadas. Y aquellos ritmos y canciones también llegaron a España durante las décadas de los 20, 30 y 40 con centros neurálgicos como Madrid o San Sebastián. Eran las primeras décadas del siglo XX, que traía muchas esperanzas para los ciudadanos del mundo; en la música, el jazz iba irrumpiendo arrolladoramente desde los Estados Unidos, con diferentes corrientes como esta del “swing”, que fue la que movió a muchísima gente por su ritmo enérgico y pegadizo.


Francisco Blanco "Latino" es el director de Sedajazz.


El saxofonista tenor Ramón Cardo.

Pues bien, en ese campo se mueve esta formación vocal valenciana y el septeto que las acompaña, quienes ofrecieron una primera parte instrumental –pareja de baile incluida a cargo de Isa Gregori y Carles Marquina (posteriormente se añadirían otras parejas que vinieron a verlos), que dejaron varias muestras de aquellas danzas al compás de esta música-, al objeto de ir creando el ambiente preciso para acoger, más tarde, al trío femenino vocal. Piezas como “The Sheik Of ArabY”, “Indiana”, “At The Jazz Band Ball” o “Baby Won’t You Please” nos dejaron un suficiente muestrario al respecto, que puso al personal que abarrotaba la Plaza de España en situación. Y es que, hoy por hoy, cuando se nombra a la Sedajazz de Valencia es hacerlo de una institución musical seria y de gran prestigio a nivel internacional cuyo líder, el saxofonista Francisco Blanco “Latino” (que repartió entre saxo alto, barítono, soprano y clarinete) ha sabido reunir a una importante parte de los músicos que dan brillo y color al jazz español. En esta ocasión llegaron en formación de septeto conformado por el pianista Eduard Marquina; César Cortés, al contrabajo; Simone Zaniol, batería; Toni Belenguer, trombón; Fede Crespo, trompeta; Ramón Cardo, saxo tenor; y el saxofonista y clarinetista, Francisco Blanco “Latino”.


Toni Belenguer domina el trombón de baras.


El trompetista Fede Crespo.

Un septeto que, ya lo adelanté en la crónica anterior, está a nivel internacional e interpreta (ocurrió en la XVII edición, que acompañó a Freddy Cole en dos piezas alabando el norteamericano y su guitarrista a esta big band valenciana) con quien así se lo demande. Bien pues una vez situados en el tiempo “swing”, Eduard Marquina anuncia a las Dómisol Sisters (en esta ocasión en trío, por enfermedad de Elena Almendros) conformado por Mireia Serrano, Melanie Lapalus y Carla Saz. Ataviadas con trajes para la ocasión y el momento, el trío femenino atacó “A Tisket A Tasket” con toda la banda arrancando no sólo los aplausos del público, sino la alegría y el entusiasmo de los más bailones del lugar. Continuaron, sin la sección de viento, con “When I Get Low I Get High”, “Let’s Call The Whole Thing Off” a la que añadieron trompeta y saxo tenor y un despliegue, en suma, de melodías clásicas del género que nos trasladaban a esas décadas del pasado siglo XX.


Tres de las cuatro Dómisol Sisters. De Izquierda a derecha Mireia Serrano, Mélanie Lapalus y Carla Saz. Falto por enfermedad, Elena Almendros.

Canciones de, por ejemplo, Cole Porter: “Noche y Día”. Melodías que hemos escuchado en infinidad de ocasiones como “Rhum & Coca Cola”, “Tico, tico”, “Lullaby Of Birdland” o “Tain’t What You Do” (llevada al éxito por Jimmie Lunceford), con la que finalizaban su concierto. Pero el público, a pesar de ser miércoles, no deseaba marcharse y las Dómisol Sister & Sedajazz Swing Brothers regalaron un vibrante “Pachuco”, con el que terminaron de conquistar al personal que, insisto en ello, abarrotaba la plaza en su más amplio sentido (excelente noche empresarial, para los bares, restaurantes y heladerías de la zona).


César Cortés, en el contrabajo.


El baterista Simone Zaniol.

En resumen, una noche de verano musical en el Levante español y dentro de su XXI Jazz San Javier, para “swingear” libremente con los valencianos de Dómisol Sisters & Sedajazz Swing Brothers, al compás de aquellas canciones y melodías de las décadas 30 y 40 del pasado siglo XX. Rejuvenecimos unos cuantos años y después, no nos quedaba otra que reponer líquidos mientras esperamos el regreso del bien querido y amado Pat Metheny, para este viernes, 6 de Julio. Se lo contaremos.

Las fotos son obra de Goio Villanueva. Si pinchas en su nombre puedes visitar su web y blogs.


Al final, el grupo invitó a todos los bailarines del público a subir al escenario para disfrutar todos del swing de las Dómisol y Sedajazz Swing Brothers.


jueves, 5 de julio de 2018

FASCINANTE Y SEDUCTOR COMIENZO DEL XXI JAZZ SAN JAVIER.


El grupo de Pepe Bao y colegas pusieron la fiesta y embrujo que cautivó hasta a Vonda Shepard que presenció el concierto en la grada.

En la segunda parte, la estadounidense puso seducción y elegancia para la inauguración de la presente edición.



Pepe Bao en el comienzo de su concierto.

La XXI edición de Jazz de San Javier levantó el telón en la noche del sábado, 30 de junio, con dos conciertos que iban a levantar las primeras pasiones y situar el camino de lo que serán las 17 noches de esta cita en el verano de 2018. La noche, en lo meteorológico, con calor y alta humedad como corresponde a esta zona del Mediterráneo levantino, con un público totalmente entregado y dos conciertos bien distintos pero paralelos. El que nos ofrecieron el grupo y colegas de Pepe Bao y una segunda parte diferente en su concepción de estilo, pero con mucha seducción y no exenta de fuerza a cargo de la neoyorkina Vonda Shepard.

Antes de comenzar el director de Jazz San Javier, Alberto Nieto, dio las buenas noches agradeciendo la fidelidad con la que esta gran familia de amigos unida en torno a esta cita veraniega y musical mostraban, en una ocasión más, su respaldo para arropar a los músicos que durante 17 noches nos irán dejando sus improntas. Algunas harán más mella en nuestra alma, en nuestros sentimientos, pero todas nos dejarán un recuerdo como el que ya ha hecho el bajista español Pepa Bao y su grupo, que a última hora invitó a tres colegas no anunciados: El guitarrista murciano (ex M-Clan), Santiago Campillo, la cantante Alba Marbà y el guitarrista stick, Guillermo Lides. Pepe Bao, fundador de O’Funk’illo, inició su concierto con unas “Tarantas” (basadas en “A la primera”, de su más reciente disco) para calentar un poquito (con trocitos de “El Vito”) y el resto de su sección rítmica: Miguel Lamas, en la batería, y el percusionista y cantante Joselín Vargas. Tras ello y con el pianista chileno Jorge Vera, atacó “Bulería”, una pieza que sería el comienzo de una traca rítmica y pegadiza (por medio trozos de “Teen Town” a un tempo más rápido y homenajeando a Jaco Pastorius) que enlazó con “Yatratá”, “Goodbye Pork Pie Hat” de su más reciente disco “Andebass”, 2018, y en suma desatar su hervidero musical que desde siempre, Pepe Bao ha mantenido, mantiene y mantendrá en su cabeza.


El baterista Miguel Lamas.


Joselín Vargas es cantante y percusionista.  

Entonces comenzó el desfile de colegas, muy colegas como el guitarrista murciano (ex M-Clan), Santiago Campillo, con el que atacaron “Funky”. Después la presencia de la joven cantante, compositora y actriz catalana, Alba Marbà, con la que dejaron una versión de la pieza brasileña ”Sima”.

Otro tema de su "Andebass" titulado "Camarón", ya incorporado al grupo el guitarrista Jaco Abel, para llamar a otro de los colegas invitados, Guillermo Cides, que con su guitarra "stick" llevaron a cabo una improvisada versión por bulerías de "Hotel California", en homenaje al recientemente fallecido baterista catalán, Roger Blavià.



Santiago Campillo, guitarrista murciano y ex M-Clan.

La cantante y actriz catalana Alba Marbà.

Guillermo Cides y su stick guitar. 

Lo de Pepe Bao con sus colegas es un continuo toma y dame, una constante trasvase de ideas y opiniones sobre la música como se plasmaba en su concierto. Bao reclamó la presencia de su percusionista y cantante, Joselín Vargas, para que se cantara algo y ello fue un homenaje a uno de los grandes del llamado nuevo flamenco que falleció, tristemente, muy joven: Ray Heredia. De él, una versión de "Alegría de Vivir".


El pianista Jorge Vera. Magnífico en sus ejecuciones y muy preciso.


El guitarrista Jaco Abel conforma una parte del grupo de Pepe Bao.

Y recta final del concierto, con "Sky's Bass Interlude" y versión muy particular de "Red Baron & Baron Red" (Billy Cobhan), como titula en ese último disco. A mitad de la pieza, Joselín Vargas paró a sus colegas para incitarles a que aumentaran el ritmo. Una segunda parte que les sirvió para presentar a sus compañeros de banda que fueron Jorge Vera, piano; Jaco Abel, guitarra; Guillermo Cides, stick guitarra; Miguel Lamas, batería (un metrónomo); Pepe Bao, líder y bajo eléctrico y Joselín Vargas como voz y percusionista. Además de Alba Marbà, voz, y el murciano Santi Campillo, guitarra. Demostración nítida de que en España tenemos músicos de muy alta calidad que ya compiten, desde hace años, con los de otros países. Chapeau, Pepe.


Pepe Bao, con otra de sus guitarras bajo.

El segundo concierto iba a cambiar el estilo, aunque no se apartara tanto de la senda que marca Jazz San Javier. La cantante norteamericana, Vonda Shepard, regresaba a esta población murciana tras su paso por el que fuera ciclo invernal "Músicas del Alma". Para Shepard era la primera ocasión en la que participaba en su festival de jazz y las ganas por quedar a la altura, le provocaron el poder regalarnos un concierto inolvidable, en el que no solamente el piano acompañaba, sino que su voz sonó afinada y en un momento perfecto, diría yo, para esta compositora y cantante que se esforzó, además, en dejarnos algunas frases en español (incluso nos interpretó una canción  en spanglish). Ya lo indicó nada más pisar el escenario: "Me gusta mucho España y a mi banda, también".

La pianista, compositora y cantante Vonda Shepard.

La fama de Vonda Shepard llegó cuando interpretó con su piano en la serie "Ally McBeal" creada para la televisión. Pero Vonda ya tenía por entonces, una abultada trayectoria como músico y la grabación de tres grandes discos, que le valieron el poder tomar contacto con el productor de la serie David Kelley.


James Ralston es un consumado guitarrista que forma parte del grupo que acompaña a Vonda Shepard en esta gira.

"The Wildest Times Of The World" iniciaba su actuación en la que ya dio muestras de ese magnífico momento por el que pasa su voz, a la que siguió "Walk On The Water"; dos baladas para comenzar y terminar de calentar esa portentosa voz. De inmediato, el ritmo del concierto se incrementaba paulatinamente con "In Just Don't Get It" y "Respect Yourself", que hicieron mella en el auditorio del Parque Almasa.


Jim Hanson ha sido el bajista, entre otros, de Bruce Springsteen. 


El baterista alemán Christopher Hafer completa la sección rítmica.
Vonda Shepard luce hermosa cabellera rubia que se agita en el viento cuando marca los ritmos de sus canciones, pero además posee el maravilloso don de saber conectar rápidamente con el público y crear esa simbiosis necesaria, para que un concierto resulte grandioso. Eso es lo que ocurrió en la noche del sábado 30 de junio, en la apertura del XXI Jazz San Javier. Un repaso por su más reciente discografía y un momento para la nostalgia, con la interpretación de "Tell Him" o "I Only Want To Be With You"; ambos éxitos de 1962 y 1963, respectivamente. Un momento de recuerdos que el público agradeció enormemente y acabó por hacer que se rindiera a esta excelente pianista y cantante neyorkina, en su primera participación en Jazz San Javier.

En suma, una noche pletórica de fuerza, ritmo y seducción a cargo del bajista español Pepe Bao, su grupo y colegas, para pasar a la seducción y delicadeza de Vonda Shepard quien alabó a Pepe Bao y se mostró muy agradecida con su público, que cantó y bailó con ella.

Todas las fotografía son obra de Goio Villanueva Pinchando en su nombre puedes visitar su web y blogs.



Vonda Shepard y su banda.


miércoles, 18 de octubre de 2017

LUCRECIA, ¡CÓMO TE AMAMOS!

La cantante cubana afincada en España regresó a Jazz San Javier para cantar su amor por el continente americano. 

Lucrecia regresaba, por tercera vez, a Jazz San Javier.
Si hubiera que hacer un resumen breve de lo que han significado en la XX edición de Jazz San Javier sus conciertos en la calle, la definición sería la de éxito arrollador. Estas actuaciones fuera del marco habitual del festival marmenorense siempre fueron bien acogidas por los aficionados y público en general, que vive o pasa sus veranos en San Javier, Santiago de la Ribera o La Manga del Mar Menor. Y en muchas ocasiones, el público lo constituyen esas personas que, de manera habitual, no acuden todas las noches o muy pocas al auditorio del Parque Almansa. Pero dejan patente que estos conciertos de jazz en las calles o plazas de estas poblaciones ribereñas son del gusto de una inmensa mayoría de todas las edades. 

El percusionista alemán Nils Fischer.
En los que hemos visto en esta ocasión (Funkystep & The Sey Sisters, en plaza del ayuntamiento; Zoot Suiters, en explanada Barnuevo de La Ribera; o Sammy Miller & The Congregation, en el Puerto Deportivo de La Manga), el público ha abarrotado y disfrutado con ellos de manera sobresaliente. Y el último de la serie, no podía ser menos. Su protagonista ya había conquistado en sus dos anteriores visitas a Jazz San Javier al auditorio del Parque Almansa, que cada noche se da cita en ese marco singular para dejar escapar libremente sus sentidos y que éstos capten el máximo de buenas y placenteras sensaciones proporcionadas por la música. En esta su tercera visita, la cantante, pianista y compositora cubana afincada en España, Lucrecia, no defraudó a su público aunque éste, repito, no fuera el habitual de la sede oficial de Jazz San Javier. Faltó explanada Barnuevo para albergar al personal que acudió a ver y escuchar a Lucrecia. La cantante cubana estaba arropada por sus paisanos, el pianista Ramón Valle y Yelsi Heredia en el contrabajo, además del percusionista alemán Nils Fischer. En esta ocasión, nos presentaba su espectáculo “América, cómo te adoro” conformado por una selección de canciones hispanoamericanas –la mayoría de ellas cubanas- que atraparon de inmediato al gran público.

Yelsin Heredia es un maestro del contrabajo.
Una selección que comenzó por el viejo bolero del cubano Eusebio Martín titulado “¿Y tú qué has hecho?”, que situó de inmediato los siguientes 90 minutos que Lucrecia y sus compañeros nos iban a regalar. Una vez bien ubicados, la cantante cubana desplegó su paraguas multicolor inundando -valga la expresión cuando el concierto se desarrollaba a la misma orilla del Mar Menor- toda la explanada y calles adyacentes de su magisterio vocal, al que arropaba con la misma sapiencia sus compañeros de viaje. Así, el repertorio fue dejándonos sabores y ritmos de otros tiempos, por los que parece no transcurrir el tiempo. Piezas puestas al día como “El breve espacio en que no estás” y “Para vivir”, ambas de Pablo Milanés; “Requiem”, de Silvio Rodríguez o “Siboney”, de Ernesto Lecuona, que conformaron el primer cuarto de concierto de una Lucrecia que tenía a más de dos mil almas pendientes de sus cantos y explicaciones.

Ramón Valle es uno de los más destacados pianistas cubanos en estos momentos, afincado en Amsterdam.
Una pieza titulada “Cinco Hermanas”, compuesta e interpretada al piano por Ramón Valle, dejó otra muestra del alto nivel de los músicos que suelen acompañar a la cantante que ha sido considerada por muchos, como la sucesora de la recordada Celia Cruz. Tras cambiarse de vestido, Lucrecia regresó al escenario para continuar dejándonos esas joyas de antaño que ha revisado y que forman parte de este proyecto titulado “América, cómo te adoro”, que interpretó de inmediato. Luego, el listado seguía con “Latinoamérica”, un trocito de “Hércules” ante la insistencia del público más joven y que Lucrecia creó para la serie de TVE de Los Lunnis; “Qué te pedí”, un bolerazo de otra gran voz que ya nos dejó hace mucho llamada La Lupe; “Ceniza”, otro bolero de Wello Rivas dedicado a la no menos grandiosa Toña La Negra; “Mamá, las lágrimas se me salen”, para culminar con “Yemayá”, un canto dedicado a la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, con el que hizo subir al escenario al director de Jazz San Javier, Alberto Nieto, y hacerle participar de esa fiesta cubana que Lucrecia y sus compañeros de escenario habían desarrollado en esta su tercera visita al festival. 

Lucrecia está considerada por muchos como la sucesora de Celia Cruz.

El público no cesaba de vitorearlos y aplaudir sin descanso, para que siguieran un poco más. Y Lucrecia, que se deja querer fácilmente por el respetable, regresó al escenario para comenzar en el piano “Véte de mí”, incorporándose tras la primera estrofa Ramón Valle, Yelsy Heredia y Nils Fischer que arrancaron nuevos aplausos de ese público entregado sin reservas a este cuarteto que lidera la cubana Lucrecia.

Ramón Valle incorporándose al piano en "Véte de mí".
Y el broche de oro lo puso “Dos gardenias”, el bolero que compuso hace muchísimos años Isolina Carrillo, profesora de canto de Lucrecia, y con el que quiso tener un nítido recuerdo para quien le puso en el mejor camino de la interpretación vocal.

"Dos gardenias" puso el broche a un concierto excepcional.
En suma, una fiesta por todo lo alto bañada por las aguas del Mar Menor a cuya orilla, en la explanada Barnuevo de Santiago de la Ribera, la cantante cubana Lucrecia y sus compañeros de viaje musical nos regalaron una selección de las mejores canciones y boleros del continente hispanoamericano. Niños, jóvenes, personas de mediana edad y nuestros mayores aplaudían y veneraban al cuarteto gritando muchos de ellos “Lucrecia, ¡Cómo te amamos!”. 

Las fotografías son de Goio Villanueva. Pinchando en el nombre puedes visitar su web.


El director de Jazz San Javier y el cuarteto, saludando. Tras ellos, se aprecia la cantidad de público que arropó a Lucrecia.