martes, 18 de diciembre de 2012

EL HOMBRE QUE CASI NO UTILIZABA LOS PEDALES

Dave Brubeck, en una foto de los últimos años.
El pasado 5 de Diciembre (un día antes de que cumpliera los 92 años de edad) fallecía en un hospital de Connecticut, el compositor y pianista de jazz Dave Brubeck. Para muchos aficionados y críticos fue uno de los músicos más influyentes del género y su "Take Five" publicado en 1959 dentro del ahora mítico album "Time Out", pocas fechas después de que los músicos registraran la última nota en los estudios de grabación de la Columbia, forma parte del repertorio obligado. Un disco que fue muy mal criticado en su momento, como elevado poco después al éxito por la aceptación del público. Tal vez sea esa la situación que definiría mejor a Dave Brubeck: o le odiabas o le amabas. Lo que sí se puede afirmar es que siempre fue un investigador que provocaba con sus ritmos.

He leído en diversas publicaciones de quienes más le conocieron, que Brubeck andaba siempre a la búsqueda de nuevos sonidos. Para ello intentaba fusionar o mezclar esquemas de música clásica con los del jazz jugando con las poliritmias. De hecho, a Dave Brubeck se le ha conocido en el jazz por sus famosos compases poco habituales en esta música, como lo ha demostrado a lo largo de toda su trayectoria; sin ir más lejos, en "Take Five" podermos contar un compás de 5/4, aunque también ha utilizado el 9/8 en ese mismo album.



La formación de su cuarteto ha estado conformada por el baterista casi invidente, Joe Morello, que era capaz de tocar cuatro ritmos distintos con sus cuatro extremidades; el contrabajista, Eugene Wright, y el saxofonista, Paul Desmond, con el que Brubeck había estado tocando y colaborando desde la década de los 40. Dave Brubeck llegó a afirmar, en relación a las críticas adversas que recibió "Time Out", que "cómo se atreven a criticar lo que hago, si no tienen idea de música indú, árabe, griega o turca. Para criticarme, primero debieran aprender esas músicas..." Así fue Dave Brubeck, un músico que finalizó brillantemente su carrera musical en la Universidad del Pacífico, sin saber leer ni una sola nota en el pentagrama. Lo descubrió su profesor de último curso, antes de su graduación, pero como era el mejor alumno de la clase y el resto de profesores abogaron por él, no tuvo más remedio que aprobarlo con la firme promesa de que nunca se dedicaría a la enseñanza. Tiempo después, la lectura musical fue asimilada por Brubeck a través de las enseñanzas de Darius Milhaud, uno de los mejores compositores experimentales de aquel tiempo.

A lo largo de su vida, Dave Brubeck ha ido soltando "perlas" verbales. Algunas de ellas rezaban así: "Hay momentos, en los que puedes ir más allá de tí mismo. Puedes tocar mejor y tener mejores ideas que las habituales. Ésa es la situación que se ha de intentar conseguir". O ésta otra: "Algunas personas son capaces de analizar, de forma científica, cómo atrapar al público; yo no. Creo que debe ser una combinación casual de melodías pegadizas, ritmo insistente y el ambiente del momento". Así fue Dave Brubeck, durante toda su existencia.

En 2004, Dave Brubeck visitó Jazz San Javier para regalarnos una delicia de concierto. Y fue en esa actuación, donde muchos de nosotros descubrimos que apenas utilizaba los pedales del piano y aún así, Brubeck lograba sonidos increíbles. Tenía por entonces 84 años y había que escuchar y ver de qué manera tan sumamente sencilla y eficaz trataba su instrumento.

Nos quedan sus muchísimas grabaciones y su recuerdo. Toda una vida dedicada a investigar y provocar al público con sus ritmos y melodías poco convencionales. Ese fue Dave Brubeck.


Dave Brubeck en el recuerdo.

EL CURRICULUM DE TODOS




Hace un año, una firma de cárnicas apostó por una idea distinta para promocionar sus productos en el mercado de cara a las Fiestas de Navidad. Y a tenor de los resultados, de la máxima aceptación que los ciudadanos dispensaron al cortometraje, este año, el que estamos deseando que pase a la historia, REPITEN. Y aunque también lo hacen muchos de los que ya estaban el pasado año, en esta ocasión el protagonista o el que lidera a todo este grupo de cómicos es el irrepetible FOFITO. Es un personaje entrañable, querido y amigo de toda la vida. Ha dejado su clásico largo jersey rojo, para cambiarlo por un traje, pero no ha olvidado su bombim y su clavel; ambos tan clásicos como su indumentaria en los Payasos de la Tele.

Lo que también repiten es la muy bien realizada DENUNCIA de cómo está España y sus habitantes, sus ciudadanos. Los cómicos nos hacen reir pero, al tiempo, no olvidan nunca la denuncia social que se ha acentuado en este 2012 próximo a finalizar, con la llegada de un gobierno que continúa escudándose en sus predecesores a pesar -y está publicado de hace unos pocos días- de que el Tribunal de Cuentas ha dictaminado que la gestión del déficit español por el gobierno que dejó de serlo en 2011 fue holgadamente bien contenida. Esto es, que supieron mantener a raya, de manera contundente, ese déficii previsto. Algo que los actuales mandatarios del país no parecen lograr, si no más bien agrandar a pesar de los enormes recortes que están provocando una rápida pérdida de derechos sociales, logrados a base de esfuerzos colectivos durante décadas de trabajo constante.

Y frente a esta fotografía de la realidad española, otra que choca frontalmente con el interés general: el derroche, despilfarro y entrega de lo público a los amigos para, de esa manera, PRIVATIZAR el patrimonio de todos. Se cierran televisiones y radios públicas, para abrirlas media hora más tarde con una gestión privada mientras los trabajadores pasan de trabajar para lo público a engrosar la triste y peligrosa Lista del Paro, que supera ya los SEIS MILLONES de personas que no pueden encontrar un empleo, a pesar de que se nos reconoce ese derecho en nuestra Constitución. Pero no sólo televisiones y radios públicas son las "agraciadas". También hospitales, centros de salud, escuelas, colegios, universidades... En suma, TODO AQUELLO QUE TENGA TINTES DE PÚBLICO pasa, o lo hará en breve si alguien no corta por lo sano, a manos privadas. Y todo ello, nos lo cuentan nuestros cómicos en 2 minutos y 32 segundos con ese arte tan especial que solamente ellos saben utilizar y poner en valor.

En suma, como ciudadano no tengo por menos que dar las gracias de nuevo a CAMPOFRÍO por su valentía y a mis siempre queridos CÓMICOS por su afabilidad, cariño y por seguir siendo parte esencial de una sociedad española que en estos días, como la marabunta, ruge sin cesar. Gracias.

martes, 4 de diciembre de 2012

UN ACÚSTICO CON GUSTO

Sara Zamora acompañada por Luis Alcaraz.
"Me apetecía mucho ofrecer un concierto en acústico". Con esta frase definía la cantante murciana Sara Zamora, su actuación en la noche del pasado 30 de Noviembre del año en curso, en el Café del Alba de la capital del Segura. Sara Zamora dejó impresionados a unos cuantos espectadores con su voz, que desnudó casi por completo para la ocasión.

Con tan sólo el acompañamiento de la guitarra y coro de Luis Alcaraz, esta joven cantante hizo un extenso repaso por varios de sus registros vocales que durante el último año han mejorado muy notablemente. Y es que Sara Zamora es una artista que aprende de sus errores para superarse. Lejos de achicarse, Sara es una "esponja" para la absorción de conocimientos.

Otro momento del concierto ofrecido el pasado 30 de Noviembre.
Allá por el mes de octubre de 2011, Sara Zamora iniciaba sus primeros pasos vocales formando parte del Jazztet que lidera el pianista murciano Ramón Climent. Su debut con esta formación fue en la Cena Solidaria celebrada en el Hotel Amaltea de Lorca, con motivo de recoger fondos para los damnificados del terremoto sufrido en esa ciudad meses antes.

Allí, Sara Zamora ya dejó muestras de sus buenas intenciones vocales interpretando algunas piezas del jazz vocal, junto a otro excelente cantante aunque más veterano que Sara: Pedro Hidalgo. Desde entonces a hoy, la cantante murciana ha sido una gran balsa en la que han ido depositándose diferentes experiencias y conocimientos, que han servido para moldear su voz poco a poco.

Es esta foto de Goio Villanueva, se puede apreciar la fuerza de Sara Zamora.
El repertorio fue variado pero apropiado. "Ain't no sunshine" abrió el ramillete de piezas vocales, por las que Sara Zamora se deslizaba suavemente en ocasiones, otras con toda la fuerza que exigía la versión para su estilo. Así pudimos disfrutar de piezas como "Sorry Seems To Be The Hardest Word", "Natural Woman", "This Is The Right Time" (ésta compuesta por su guitarrista, Luis Alcaraz), una versión muy particular de "Summertime", o "At Last" (que me dedicó por mi onomástica) y "Mercy", hasta un total de 17.

Un concierto, en suma, para disfrutar de la preciosa voz de Sara Zamora y con un repertorio íntimo, para amigos de verdad, que no dejó indiferentes a ninguno de los que llenábamos el Café del Alba. Aún tendrán que llegar muchas actuaciones para Sara Zamora, pero lo que sí puedo asegurarles es que en todas y cada una de ellas, independientemente del formato que utilice en cada ocasión, podremos comprobar una constante evolución en su voz y maneras de estar sobre el escenario. No se despisten y sigan mi consejo de estar atentos a Sara Zamora.

Sara Zamora en otra vista del autor de todo el reportaje gráfico: Goio Villanueva.


miércoles, 31 de octubre de 2012

DE CASTA LE VIENE...

Patricia Kraus, durante su concierto en Murcia.
¡Qué lejos quedan aquellos años 80, en los que Patricia Kraus defendió a España en el Festival de Eurovisión! Y tan lejos. Como que entonces sus derroteros musicales (supongo que a Don Alfredo no le gustaría mucho aquello, o igual sí, no lo sé) eran muy diferentes de lo que está haciendo en los últimos tiempos. Pero lo que no ha cambiado es su independencia, su voz, sus enormes y disparatados registros vocales que, supongo a pesar de haberlo leído en su biografía, aprendió de su progenitor: el grande y recordado tenor Alfredo Kraus. Es más, le contaré que fijándome en su técnica pude comprobar que era como estar viendo de nuevo un documental que don Alfredo grabó hace muchos años, en el que explicaba cómo hay que colocar la boca, los labios, el diafragma y otras partes del cuerpo humano que intervienen en posibilitar la voz de una manera perfecta cuando se utiliza como un instrumento.

Todo este preludio literario es para intentar explicar al lector el precioso potencial de Patricia Kraus puesto en valor, cuando está ofreciendo un concierto. El pasado sábado, día 27 de Octubre, La Puerta Falsa de Murcia nos proporcionó la oportunidad de poder verla en directo, con un repertorio basado en su más reciente disco titulado "Retrocollection", aunque también dejó sonar otras piezas de trabajos anteriores. Durante hora y media, los aficionados que acudimos a esta convocatoria pudimos disfrutar de su voz, esquisitez y grupo; éstos últimos un trío con mucho oficio, como lo demuestran sus historiales personales, compuesto por el pianista Gherardo Gatanzaro; Enrico Barbaro, en el bajo eléctrico (ambos de nacionalidad italiana) y el baterista español Manolo Lucena.

Gherardo Catanzaro acompaña a Patricia Kraus.
Versiones de temas conocidos por una gran mayoría -y que forman parte de las vivencias cotidianas de esta cantante-, como "Feeling good", "Moon river" o una preciosa canción que catapultó al éxito la recordada Etta James titulada "I'd rather go blind" dejaron al personal atónito en sus sillas. Y es que el vagaje musical de Patricia Kraus es muy denso. Por razones obvias, sus estudios los realiza en el mundo de la ópera. Pero ya con 15 años, Patricia escuchaba a The Police, entre otros muchos, y sus preferencias apuntaban hacia la música moderna: el pop. Más tarde, la cantante quiso experimentar con sus conocimientos vocales y lo hizo, primero, con la batería del francés Daniel Assante con el que grabó "Batería y Voz en dos movimientos" (1996) y "Atlanterra" (1998). No contenta con ello, incorporaron al teclista Juan Belda, con el que trabajaron la electrónica. Como resultado de aquella "aventura" nace el grupo Wax Beat en el que también está Juan Gómez, que les proporcionó durante un fructífero periodo éxitos por toda España. Luego llegarían otras experiencias hasta que en el año 2007 publica su album en solitario titulado "Alma". Probablemente fue un punto y aparte. Porque a partir de 2008 aparece el italiano Gherardo Gatanzaro, al piano; el también italiano Enrico Barbaro en el bajo y Daniel Assante en la batería. Con ellos, Patricia Kraus inicia su andadura por los terrenos del jazz y el soul dejando patente su saber hacer también en este campo, como lo demuestran sus éxitos de participación en diversos festivales del género como el de Canarias o Madrid.

Patricia Kraus desplegó su técnica, para interpretar un concierto extraordinario.
Y de ahí, hasta este 2012 en que publica su nuevo disco "Retrocollection", con una cuidada selección de esas canciones que le han venido acompañando desde su niñez. Una muestra de ello (y explicó que ese arreglo se hizo con el mayor de los respetos) fue la versión de "Je crois entendre encore", de "El Pescador de Perlas"; una música que, lógicamente según indicó Patricia, le ha aconpañado durante toda su vida por razones obvias. Pero luego desplegó el "tarro de las esencias" y provocó el éxtasis general interpretando un precioso "Miss Celie's Blues", de la película "El color púrpura", la versión más pegada al original que a la rockera que popularizó Elvis Presley de "Hound dog", o dos creaciones de la propia Kraus reorientadas musicalmente como son "Días de invierno" y "Puedo, pero no quiero".

La fiesta acabó muy bien, como tienen que acabar estas cosas, con una versión del popular "Roxanne" de The Police, acompañada tan solo por el piano, otra versión increíble de uno de los éxitos de la italiana Mina titulado "Parole, parole" y el bombazo de los también recordados Jackson Five titulado "Blame it on the boogie". El público que llenó La Puerta Falsa aplaudía sin cesar puesto en pié. Un deleite para los sentidos. Luego llegaría la firma de discos, fotos con los asistentes... En suma, una auténtica noche de sábado a ritmo de jazz y soul con una de nuestras más preciadas voces femeninas: la de Patricia Kraus. Solamente le añadí un chocolate con churros, que te deja el cuerpo perfectamente preparado para irte a la cama.

El autor de todas las fotografías de este artículo es GOIO VILLANUEVA.


Patricia Kraus invitando al público a participar de su fiesta musical.

EL REGRESO

Mis queridos y apreciados seguidores de LA LÍNEA:
Por diferentes motivos que no vienen al caso citar, mis artículos y comentarios han estado ausentes durante un largo periodo de tiempo. Incluso, os habréis dado cuenta de que las crónicas de Jazz San Javier 2012 no se completaron; tan sólo aparecieron las correspondientes a los cuatro primeros conciertos.
Pero bien está, lo que bien acaba. Una vez que se han resuelto esos motivos que me han tenido apartado de este blog, el regreso cobra vida y con él también los artículos y opiniones que aquí son habituales. Espero, sinceramente, que seáis comprensivos con el silencio mostrado hasta aquí. Os prometo que LA LÍNEA va a recobrar en muy escasos días su ruta habitual. Muchas gracias por ello.

miércoles, 18 de julio de 2012

JAZZ EUROPEO Y ROCK ESPAÑOL EN SAN JAVIER

Tingvall Trío en su concierto de San Javier.
En Jazz San Javier, las citas musicales suelen tener colores y estilos diversos. La segunda jornada de su XV edición ha sido una más de ellas, protagonizada por el regreso del Tingvall Trío –jazz europeo de vanguardia- y por el rock internacional hecho por músicos españoles, como es el caso del guitarrista madrileño Jorge Salan, que llegó al auditorio del Parque Almansa acompañado de sus invitados entre los que destaca, por mérito propio, un rockero universal: Miguel Ríos. Noche, pues, muy propicia en lo musical para un sábado auténticamente veraniego, que nos regalaba las fragancias marinas del cercanísimo Mar Menor murciano.
El Tingvall Trío compuesto por el sueco Martin Tingvall , al piano; el cubano Omar Rodríguez Calvo, en el contrabajo, y el baterista alemán, Jürgen Spiegel, presentaban en su regreso al festival, su último trabajo discográfico titulado “Vagen” y que supone el cuarto de su trayectoria musical. El trío inició el concierto, con una pieza del propio Martin Tingvall dedicada a “Sevilla”, que logró arrancar los primeros aplausos del auditorio.


El líder y pianista, Martin Tingvall.
Tras presentar a la banda, Martin Tingvall y sus compañeros atacaron “Nimis”, “Sheik shröder” y “Hösgtid” que envolvieron al público, una vez más, en los ambientes tan particulares que crea este curioso trío europeo cuyas fusiones musicales les han colocado en las primeras posiciones de los grupos punteros del jazz en Europa. Ese estilo se hizo presente en piezas que ya conocíamos de sus anteriores visitas a San Javier, como “Mustache”, “Hajskraj”, o una pieza más de su más reciente grabación, “Vaggvisa/Mogon”, junto con el tema que da título al disco: “Vägen”. Y culminó esta larga serie, con una creación mucho más jazzística, al más puro estilo de los grandes músicos del género titulada “Mjau”, de su segundo disco titulado "Norr".

El contrabajista cubano Omar Rodríguez Calvo.
Las piezas que compone este trío internacional tienen un claro reflejo de la diversidad cultural de sus integrantes, como queda patente en todas sus creaciones. Pero además, Tingvall Trío lo hace fácil para el espectador al que “engancha” de manera irremisible logrando, incluso, a transportarle a los imaginarios escenarios naturales en los que esa banda sonora podría estar formando parte de los mismos.

Jürgen Spiegel, el batería del grupo residente en Hamburgo.
Con “Tuc Tuc man” dieron por acabado su concierto en la presente edición del Jazz San Javier, aunque el público no les dio tregua y pidieron más cediendo el trío a tanta insistencia.  Un tema más fue el regalo de Tingvall Trío al auditorio de Jazz San Javier, en su regreso a la que ya consideran una de sus casas. Magníficos y extraordinaris, como siempre.

El guitarrista madrileño Jorge Salan.
La segunda parte fue absolutamente contraria a cargo del guitarrista madrileño Jorge Salan, que llegaba a esta cita por primera vez, a pesar de que lo suyo es puro rock y poco tiene que ver con un escenario que, básicamente, dedica la mayor parte de su programa a la música de jazz y sus derivados. Pero una de las señas de identidad de este festival de San Javier es su atrevimiento, como lo ha demostrado en diversas ediciones (recordamos los conciertos de country, o las incursiones en la música africana de Richard Bona, o la visita de Lyla Down en la pasada edición, con un amplio repertorio de la música popular mejicana) y no por ello ha perdido su esencia. Desde que escribo sobre el mismo (y he asistido a las XV ediciones), siempre he mantenido la similitud de San Javier (salvando las lógicas distancias) con Montreux (la diversidad de estilos que en la ciudad suiza se concentran, bajo el epígrafe del jazz). Por ello, en esta ocasión la dirección de Jazz San Javier ha apostado por una de las mejores guitarras del rock español a nivel internacional (no se olvide que Jorge Salan desarrolló buena parte de su formación en Estados Unidos) habiendo tocado con parte de los grandes nombres del género.

Fernando Mainer y Pau Álvarez, al fondo.
A tenor de cómo se encontraba el anfiteatro del Parque Almansa, acordaremos que no fue tan disparatado; sobre todo cuando más adelante, les cuente la sorpresa que Salan y la dirección del festival nos tenían preparada. Pero, de momento, relatemos lo que fue este enorme concierto del rock más potente  que se registra en la actualidad en nuestro país. Jorge Salan comenzó con “Depredador” y “Mar de Cristal”, para que el auditorio fuera entrando en materia. Para ello, Salan realizó la prueba del nueve: el personal tenía que lanzar un grito, cuando el grupo dejara sonar unas primeras notas de “Tocar tierra”. Y vaya si estaban despiertos. Luego siguieron “Aprendiendo a perder”, “En la tormenta”, “Reflejos del ayer” (que cuenta las penurias de los músicos) o “La lluvia quedó atrás”, que terminaron por animar a un público que, en general, ya lo estaba y, sobre todo, altamente expectante sobre la sorpresa que el propio Salan había anunciado minutos antes.
Tras una demostración en toda regla del poderío musical del batería, Carlos Expósito, y del propio Jorge Salan en uno de sus muchos riffs que dejó al personal atónito, se anunció al primero de los invitados de la velada: el bajista Luisma Hernández. Su entrada en escena provocó un tema de U2, “Where the streets”. El bajista del grupo, Fernando Mainer, regresaba al escenario y junto a Pau Álvarez Santacatalina, en los teclados, la formación que presentaba el guitarrista para este concierto quedó nuevamente ordenada. Después atacó, recordando el homenaje que durante la pasada edición de Jazz San Javier se rindió a la memoria de Gary Moore, con uno de sus más conocidos blues: “The Sky is crying”. A renglón seguido, el violinista Roberto Jabonero (ex Celtas Cortos, entre otros) salió al escenario para hacer una pieza en acústico y un tema más de Gary Moore titulado Over the Hills and Far Away”, durante el que hubo un bello duelo entre Salan y Jabonero que resultó muy irlandés. Pero eso no era todo, porque habría otra pieza de duelo entre guitarra y violín y hasta una tercera que inició el propio Roberto Jabonero al estilo celta, interrumpido por un solo heavy de Salan al que respondía sin inmutarse ni achicarse el violinista, broma incluida. Bueno, el delirio se dejó ver en el público que daba clarísimas muestras de su disfrute. Y entonces fue cuando se disparó la traca final.


El batería Carlos Expósito.
Jorge Salan subrayó que si hace unos años, cuando era un chaval, le hubieran asegurado que compartiría escenario con todo un monstruo del rock en España, no se lo hubiera creído. Ese monstruo no era otro que MIGUEL RÍOS. Tres temas muy conocidos (el tercero compuesto junto a Salan) “Bienvenidos”, “Generación Límite” y “Subsuelo” pusieron el colofón a un concierto grandioso en el que, como se había anunciado, no faltaron las sorpresas. Unas sorpresas que, a tenor de la reacción del auditorio, supo a poco porque pidieron más y más.

El invitado sorpresa de Jorge Salan: Miguel Ríos.
En suma, una noche más a lo San Javier, con dos enormes y contrastados conciertos. La grandiosidad y belleza que nos proporcionaron en su regreso el Tingvall Trío y, a continuación, el rock potente y muy bien interpretado del madrileño Jorge Salan e Invitados. Noche de sábado noche que como es habitual, el público que asistió al Parque Almansa supo disfrutar a tope. Habrá que recuperse pronto, porque anuncia su llegada Ian Anderson y sus Jethro Tulls.
Las fotografías de esta XV edición de Jazz San Javier que se publican en estas crónicas son obra de GOIO VILLANUEVA.

Jorge Salan y su grupo con Roberto Jabonero y Miguel Ríos.

lunes, 9 de julio de 2012

EL XV JAZZ SAN JAVIER COMIENZA CON ÉXITO DE PÚBLICO Y MÚSICOS

El pianista italiano Giovanni Mirabassi
La XV edición de Jazz San Javier comenzó el pasado día 6 de Julio, tras una espera de muchos de nosotros que ya comenzaba a ser inquietante. Y es que esa inquietud, muy probablemente, se debe a que esta cita forma parte ya de las cosas imprescindibles que nos trae el tiempo estival. Pero, felizmente, llegó el día.

La primera parte fue todo un derroche de exquisitez y técnica, que protagonizaron el trío del pianista italiano -afincado en Paris-, Giovanni Mirabassi. La otra cara de esta jornada inaugural fue la fusión entre el rock-blues con ribetes de jazz, protagonizados por el cuarteto de maestros que conforman Renegade Creation.
 
La anunciada participación de Giovanni Mirabassi había creado una espectativa importante por verle en directo. Lo comento, porque muchos de los aficionados que se dieron cita en el Parque Almansa de San Javier poseen parte o casi toda su discografía y muchos de ellos, no habían tenido aún la ocasión de asistir a uno de sus conciertos. Tanto es así, que el propio trío nos confesó posteriormente que se habían quedado un tanto impresionados por la calurosa acogida del público.

Gianluca Renzi realizó un excelente trabajo al contrabajo.
Mirabassi es un pianista que se formó de manera autodidacta, escuchando a varios de los grandes de este instrumento en el jazz. Pero su mayor predilección siempre acaba en su paisano y mentor, Enrico Pieranunzi. En 1992, Giovanni Mirabassi se traslada, con tan sólo 21 años, a Paris; la capital de la bohemia por excelencia, para absorber todo lo que llegara a sus oìdos y manos e integrarlo a su música. Su llegada no fue como la de César; todo lo contrario. En una ciudad donde los artistas rezuman desde los adoquines de sus viejas y veteranas calles, el que acaba de llegar tiene que abrirse camino. Tardó seis años en ello haciendo los más diversos y duros trabajos en la música, hasta lograr grabar su primer disco en 1998. A partir de ahí, se preparó lo que hoy ha resultado toda una trayectoria labrada éxito tras éxito; dejando constancia de su idea del ritmo con cambios personales nunca antes imaginados y que, indudablemente, le han colocado como un pianista de toque muy personal, en el que destacan sus fraseos sencillos, el toque etéreo o sus sentimientos románticoas que emanan en cada una de sus piezas al piano.

Algunas muestras de ello fueron sus primeros temas de este concierto inaugural del XV Jazz San Javier tituladas "Viva Vendi", "Octubre" y "Vuelvo al Son", que tuvieron un acompañamiento magistral por parte de Gianluca Renzi, en el contrabajo, y del baterista cubano Lukmil Pérez. Ambos estuvieron sutieles en su técnica como Mirabassi, lo que proporcionaba al espectador momentos deliciosos para una noche que, como indicaba antes, acompañaba en lo meteorológico.

Una vez hechas las presentaciones, Giovanni Mirabassi desplegó un paraguas que ha hecho mella en su repertorio: la música hispanoamericana. La primera fue "Alfonsina y el Mar", en la que el trío repitió esa excelente técnica, sensibilidad y el toque personal de Mirabassi, forjado a base de escuchar a muchos, más tendencias y, finalmente, integrarlo todo en su campo creativo que enmarca, sin lugar a dudas, en el terreno del jazz.

Lukmil Pérez, el baterista cubano de Mirabassi.
Con otras tres piezas más en ese estilo tan singular tituladas "Nardis", "Somewhere in Seoul" y "The ancient oak" finalizaba el concierto que el trío de este pianista italiano ofreció en esta jornada inaugural del XV Festival de Jazz de San Javier, en la Región de Murcia.  Además de la suave brisa marina que llegaba desde el cercanísimo Mar Menor, Giovanni Mirabassi dejó en el auditorio un excelente recuerdo que, estamos seguros de ello, permanecerá en la memoria de todos nosotros.

Tan es así, que el auditorio pedía más y el trío concedió. La inmortal "Gracias a la vida" de la recordada Violeta Parra, dejó sonar sus notas en el Parque Almansa en una versión reinventada de la pieza a cargo de Giovanni Mirabassi. Delirio del público que volvió a premiar al trío, con una larga y calurosa ovación. Concierto así son los que crean afición por el jazz.

Los cuatro líderes de Renegade Creation.
Para la segunda parte de esta jornada inaugural del XV Jazz San Javier, nos trasladamos de escenario musical. Ritmos muy diferentes a los de Mirabassi, en ese acusado contraste de estilos como ya viene siendo habitual en cada una de las jornadas que prepara la dirección de San Javier. Sus protagonistas fueron el cuarteto de líderes individuales denominado Renegade Creation. Sus principales capitanes son los guitarristas Michael Landau y Robben Ford. Pero también la sección rítmica del cuarteto posee estrellas en sus bocamangas, como son los casos del bajista Jimmy Haslip, y el baterista Gary Novak. Cuatro auténticos "jabatos" de la música de fusión, que iban a desatar el frenesí y la locura de un auditorio que en ese momento de inicarse el concierto, se encontraba sosegado y feliz tras el paso de Mirabassi.

Una vez presentados por el director del festival, Alberto Nieto, sonaron las primeras notas de "On a mountain", una pieza de Michael Landau, que se completaban con los acompañamientos de Robben Ford. Fue el inicio de un concierto en el que el público iba a dar riendas sueltas a sus sentimientos y sensaciones reflejadas, un año más, en el famoso foso del auditorio junto al escenario. Tras esa tarjeta de presentación, Renegade Creation atacó una pieza de Robben Ford, "Just like it is", en la que el guitarrista dejó reminiscencias del famoso "wah wah" de Jimi Hendrix para, a renglón seguido, desatar sus ya famosos solos y toques muy conocidos por los aficionados de San Javier. Dos primeras muestras de fusión, que dieron paso a un "Riverside blues" de Ford en el que sus solos eran protagonizados, de manera alternativa, por ambos guitarristas.

Robben Ford y Gary Novak.
Tras ello, Robben Ford dio las gracias y las buenas noches presentando al grupo. Y de inmediato, las notas de "Whats up", a la que siguieron "All over again" y una creación del mítico Bob Dylan: "Too much of nothing". En ese momento casi se había llegado al ecuador del concierto y muchos aficionados, ya se agolpaban en el foso haciéndose un hueco como podían para poder estar más cerca de estas cuatro leyendas de la música contemporánea.

El cuarteto encarna el más puro rock-blues norteamericano, que viene haciendo estragos desde la década de los años 70 del pasado siglo XX. Fue aquel momento en el que los grupos británicos dejaron el protagonisto de la música pop a los norteamericano. Y es cuando hacia todo el mundo, una fuente fluida de estilos y tendencias dio de beber a muchísimos músicos y aficionados, sobreviviendo algunas de ellas al tiempo como las fusiones que Renegade Creation dejaron en la noche de Jazz San Javier.

Jimmy Haslip sentó una excelente base rítmica.
Dos temas más de Robben Ford, "The darkness" y "People like me" darían paso a otras dos de Michael Landau: "Bullet" y "Greedy Life". Ford ha sido, de los cuatro que forman Renegade Creation, el que en más ocasiones ha venido hasta Jazz San Javier. En consecuencia, su música y estilo es bien conocido por estos pagos. Por ello, nos aventuramos a indicar que en este concierto de la XV edición hemos podido comprobar una evolución muy cribada en su forma de interpretar. Ello no se traduce en algo bueno o malo, si no que la perspectiva que dan los años te llevan, de manera natural, hacia otros espacios y conceptos a los que no se había prestado tanta atención anteriormente.

Y llegó una composición del batería Gary Novak titulada "Brothers", que transpiraba su paso por la Electric Band de Chick Corea. En esa línea creativa, Novak compuso ese tema al que tan sólo le faltaba el piano de Corea, para que el sonido resultara total al del pianista norteamericano. El final del concierto se desarrolló como al principio: un tema de Robben Ford, "Nazareth", y otro de Michael Landau, "High low". Con ellos, se despedían del auditorio que, como no podía ser de otra manera, gritaba y silbaba sin parar para que llegaran los bises. Naturalmente, los músicos no se hicieron de rogar y regresaron al escenario ante el fervor de un público que "hervía". Así es que sonaron dos piezas más de Ford, que el respetable acompañó con su calor humano: "Set a date" y "Saint and Satan".

En resumen, una noche de inauguración completísima la que se registró en el XV Jazz San Javier, con dos partes bien diferenciadas: la delicadeza y sensibilidad del pianista italiano Giovanni Mirabassi, frente al frenesí y locura que proporcionaron Michael Landau, Robben Ford, Jimmy Haslip y Gary Novak; cuatro líderes que conforman Renegade Creation.

Las fotografías de esta XV edición de Jazz San Javier que se publican en estas crónicas son obra de GOIO VILLANUEVA.

El guitarrista Michael Landau.